lunes, 1 de junio de 2009

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Antonio Navalón
01 de junio de 2009
México: país del privilegio
A cinco semanas de las elecciones intermedias esto le pasa a México: mientras esperamos conocer las plataformas sociales que proponen los partidos para resolver las cosas que nos están entristeciendo a los mexicanos, sabemos que la política es la única actividad que no está en crisis.
La clase política no requiere ajustes salariales, no produce desempleados y no está afectada de lo que le pase al común de los mexicanos.
El financiamiento de los partidos en 2009 asciende a 3 mil millones de pesos, 33% más que en 2008. En 2008 el presupuesto del IFE fue por 7 mil 967 millones, para 2009 —año de elecciones intermedias— aumentó a 12 mil 180 millones.
La realidad nacional nos dice que entre enero y marzo de 2009 el PIB cayó 8.2%, y que en el mismo periodo de 2008 estaba sin trabajo 3.9% de la Población Económicamente Activa, y que en este primer trimestre aumentó este indicador 5.1%, con 2.3 millones de desempleados.
En relación al narcotráfico y la delincuencia organizada, en 2008 se registraron 5 mil 207 ejecutados, hasta mayo de 2009 han perecido 2 mil 416 personas. México padece los estragos de la influenza humana: la crisis sanitaria ha tenido un impacto inicial económico de 70 mil millones de pesos.
El comercio exterior refleja la situación del país. Las exportaciones cayeron 35.6% en abril de 2009, mientras las importaciones bajaron casi 39%.
Los ingresos públicos disminuyeron 3.8% en el primer trimestre del año, mientras que hubo una caída de 14% en la en la recaudación fiscal. Hacienda recibió casi 39 mil millones de pesos menos que en 2008.
El precio promedio de la mezcla mexicana de crudo en estos primeros cuatro meses fue de 39.76 dólares, registrando una caída de 23% en los ingresos petroleros respecto de 2008, cuando el precio promedio fue de 89.4 dólares por barril en los primeros cinco meses del año.
Todos pagamos las consecuencias. El presupuesto designado a diferentes rubros lo refleja: el monto para la educación equivale tan sólo a 16 veces el del IFE, mientras que el de salud lo supera únicamente siete veces. El presupuesto a la defensa nacional equivale tres veces el del IFE y el que dispone la cultura es menos de la mitad del instituto electoral.
Tal vez la confusión viene porque las cifras de las desgracias son de un país llamado México, mientras que las cifras de la abundancia y la seguridad personal pertenecen a un país llamado Privilegio de la clase política.


¿Y usted por quién va a votar el 5 de julio?

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