lunes, 1 de junio de 2009

Vive México

Leonardo Curzio
01 de junio de 2009
El lema elegido por el gobierno es estupendo. No puedo imaginar una frase más redonda para promover el turismo, no en vano es el grito de guerra de la emblemática estación Radio Mil; de lo que no estoy tan seguro es de que sea un programa que renueve las bases sobre las cuales se ha desarrollado el sector turístico en México y pongo sobre la mesa tres.
La primera es la difusión del México pintoresco e idílico que fue y ya no es. Esa imagen trucada de una callejuela de Guanajuato que la caminan plácidamente dos enamorados o la foto de una convenientemente iluminada pirámide con la luna a sus espaldas refleja que tenemos un país muy bello es cierto, pero es engañosa. No podemos fundar la estrategia turística de vender el México maravilloso de las fotografías sino el México real. Y ese México sigue siendo un país que se niega a tener infraestructura de primer mundo en los servicios turísticos. Por más miel que derramemos en la propaganda muy poca gente estaría dispuesta a pasar 10 días de vacaciones entre Saltillo y Monterrey. Los países hoy se venden por un cúmulo de atractivos (servicios, compras, museos, festivales, eventos deportivos, etcétera) que los hacen competitivos como destino.


La segunda es la altísima concentración del ingreso que por supuesto se reproduce en la renta disponible de las familias para vacacionar y gozar de todas esas maravillas que ahora se pregonan insistentemente. Me indigna recordar que el gobierno del Distrito Federal dio durante la emergencia sanitaria 50 pesos a los meseros sin ingresos. Meseros que trabajan en restaurantes en donde tranquilamente una minúscula botella de agua puede costar una cantidad equivalente. Esa es nuestra tragedia. La mitad de nuestra población económicamente activa gana menos de dos salarios mínimos y una buena parte de su ingreso mensual es lo que costarían dos noches en un hotel de medio cachete. Hemos construido un sistema turístico que refleja la concentración del ingreso que tiene el país. Un fin de semana en Los Cabos puede fácilmente rebasar los 8 mil pesos. Sin embargo, el turismo, como lo han demostrado Italia y España, es un mecanismo eficaz de redistribución del ingreso al diseminarlo geográfica y socialmente. Por cierto, ¿alguien ha pensado en fomentar el turismo de la tercera edad?


Con esto entro al tercer punto que es la concentración de la oferta turística. Se siguen promocionando esas joyas de la irracionalidad especulativa que son Cancún y Acapulco como destinos privilegiados, pero seamos francos y preguntemos ¿qué apuesta se está haciendo por el turismo rural que hoy tantas oportunidades genera en un país como Francia? ¿O el ecoturismo que tantas oportunidades y buenos resultados ha dado en países como Costa Rica? Tengo la impresión de que con este programa Vive México se derramará una gran cantidad de dinero en muchas sonrisas y en mucha buena onda, pero no existe ningún elemento redistributivo o innovador. México vive, pero vive mal porque sigue vendiéndose a sí mismo esa idea entre ingenua y bobalicona de que somos un país único y que a pesar de la distribución de la riqueza, la cultura, la ecología o la seguridad pública, nuestro México ¡qué caray!, vale lo que pesa.

Analista político
http://www.eluniversal.com.mx/editoriales/44329.html

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